COLUMNA: “¿Hasta Cuándo?”, por Evelyn Mansilla

COLUMNA: “¿Hasta Cuándo?”, por Evelyn Mansilla

No hay nada peor que sentir la impotencia de que aquello que te ha costado años de esfuerzo, trabajo y sacrificio, te sea arrebatado en manos de los delincuentes. Peor aún, sentir la angustia de no tener seguridad en tu propio hogar, o que te roben el auto con tu hijo o hija dentro de él… Lo mas preciado, tu familia, en peligro, porque los delincuentes se sienten seguros de hacer lo que quieran por las calles de nuestro país.

Evidentemente las encuestas han demostrado que la percepción de la ciudadanía en cuanto a los niveles de inseguridad ha aumentado estrepitosamente. Mucho se ha dicho que es solo “niveles de percepción”, pero las cifras reafirman que las personas sí tenemos motivos para sentirnos inseguros.

Si a lo anterior agregamos que hay muchas personas que no quieren denunciar porque ya no creen en este sistema garantista que deja libres a los delincuentes, resulta realmente frustrante y lógico que la persona común y corriente se pregunte, ¿Para qué denunciar, si al final esto va a quedar en nada? Y se reafirma diciéndose a sí mismo, “voy a ir solo a perder el tiempo”.

Para contribuir a que esta sensación de inseguridad disminuya, necesitamos que se de urgencia a los proyectos de ley que permite dotar a las policías de mejores y mayores herramientas y facultades, como el control preventivo de identidad y llevar a cabo las primeras diligencias de la investigación, materia que es discutida actualmente en el Senado. Así como también priorizar leyes que permitan aumentar las penas del delito de robo y la denominada reforma a la reforma que fortalecerá el trabajo del Ministerio Público, las policías y protegerá de mejor manera a las víctimas.

Si queremos de verdad que nuestros niños y niñas puedan disfrutar de sus parques y plazas, que nuestra gente se sienta más tranquila caminando por las calles, más seguras durmiendo en sus hogares y más protegida por el Estado, necesitamos que el Congreso se ponga a trabajar urgentemente en leyes que lo permitan y para eso, que el Ejecutivo de prioridad a la seguridad ciudadana, cuestión que la gente ha pedido a gritos y cacerolazos solucione con urgencia. Este es un problema que trasciende a las clases sociales, colores políticos, etnias o fe religiosa, es un tema de Estado y este último es quien nos debe garantizar vivir en paz.

Evelyn Mansilla Muñoz
Asistente Social
Consejera Regional Valparaíso

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